Blackline Safety llevó a cabo un estudio para elaborar un informe titulado «Keeping People Safe: Global Data on the State of Workplace Safety in 2026»(Garantizar la seguridad de las personas: datos globales sobre el estado de la seguridad en el lugar de trabajo en 2026). Los resultados proceden de una encuesta realizada por una entidad independiente a 200 responsables de seguridad y operaciones de todo el mundo, en representación de seis sectores diferentes.
Para analizar algunas de las implicaciones prácticas de esta investigación, la directora de Producto y Marketing de Blackline, Christine Gillies, contó con la participación de la Dra. Lori Guasta en un seminario web. La Dra. Guasta es una investigadora y profesional interdisciplinar cuyo trabajo aúna la sociología, el liderazgo organizativo y la investigación aplicada. Ha dirigido iniciativas de investigación y mejora en sectores de alto riesgo a través de sus funciones en el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) y en el ámbito de la consultoría privada. Ha publicado numerosos trabajos y ha realizado numerosas ponencias en congresos profesionales y foros ejecutivos, centrándose en el liderazgo, el comportamiento organizativo, la gestión de riesgos y la cultura de la seguridad.
A continuación se presentan algunos de los momentos más destacados de su conversación. Puedes veraquí elseminario web completo « ».
Blackline: Una de las conclusiones de nuestra investigación es que el 97 % de los responsables de seguridad y operaciones cree que la seguridad en el lugar de trabajo es fundamental para una productividad fiable. ¿Cómo se refleja eso en el trabajo del día a día?
Lori: La seguridad no consiste solo en prevenir incidentes, sino también en facilitar el rendimiento, y hay muchos otros factores que influyen en el rendimiento. En las culturas de seguridad sólidas se observa una reducción del tiempo de inactividad, una mejora de la calidad y el fomento de la confianza entre los equipos. LaAdministración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) ha constatado que las empresas que invierten en programas de seguridad obtienen unos beneficios cuantificables bastante buenos: menos lesiones, menores costes y mayor productividad.
Es fantástico ver que el 95 % de las organizaciones tiene previsto mantener o aumentar sus presupuestos, lo que, en mi opinión, demuestra claramente que la seguridad se considera una inversión empresarial inteligente, y no solo un requisito de cumplimiento que hay que marcar en una casilla. También es muy alentador ver cómo se está ampliando ese gasto. Además del gasto habitual en formación, hoy en día vemos un mayor enfoque en la implicación y en la mejora de la infraestructura, lo que incluye la tecnología, y me ha animado mucho ver un aumento del gasto en la promoción interna. Todas estas cosas contribuyen a construir una cultura de seguridad más sólida.
Una de las conclusiones menos optimistas del informe es que el 64 % de los responsables de seguridad y operaciones perciben una desconexión entre los protocolos de seguridad y los comportamientos en la práctica. ¿Qué está pasando ahí?
Lori: Esa brecha suele reducirse a algunos de los retos más difíciles a los que se enfrentan los profesionales de la seguridad: la cultura y la comunicación eficaz que conduce al compromiso. Lo alentador es que, cuando reconocemos que existe esta desconexión, estamos dando el primer paso para cerrarla o abordarla. Y muchas empresas, al menos según mi experiencia como consultora, están empezando a centrarse más en esa ciencia del comportamiento humano. Se trata de comprender por qué las personas se comportan como lo hacen y cómo nosotros, como líderes, podemos diseñar elementos de nuestros sistemas que se adapten al trabajo real.
Los objetivos de cero incidentes llevan mucho tiempo siendo la norma, a veces hasta tal punto que la gente no se atreve a informar de los conatos de accidente. ¿Qué valor tiene señalar los conatos de accidente e incluso celebrarlos?
Lori: Creo que una forma de cambiar o replantear este mensaje es medir y valorar diferentes indicadores. Un objetivo de cero se centra demasiado en los indicadores rezagados y en mirar hacia atrás. En cambio, si cambiamos el enfoque hacia los indicadores adelantados y mostramos y valoramos el desempeño proactivo en materia de seguridad, y no solo los resultados negativos, podríamos motivar comportamientos diferentes.
¿Qué pasaría si ese cartel que dice «0 días desde el último incidente» dijera: «Hemos aprendido de cuatro sustos que hemos tenido este mes, ¡bien hecho!»? Se trata más bien de reconocer que los sustos ocurren y que estamos aprendiendo de ellos.
Los responsables de seguridad nos han dicho que una mejor formación es la clave para generar mayor confianza en los procedimientos y herramientas de seguridad. ¿Qué significa para ti «una mejor formación»?
Lori: Una mejor formación no significa más formación. Significa una formación más relevante. Somos estudiantes adultos y exigimos que la información que se nos proporciona sea relevante. Por desgracia, hay empresas que se dedican exclusivamente a la formación en seguridad, y normalmente lo hacen para ayudar a las organizaciones a cumplir con la normativa, pero sigue siendo un enfoque muy vertical. Se transmite la información, esperamos que el comportamiento cambie, pero no está garantizado.
La cultura no funciona así. Si queremos sacar partido a lo que es una buena formación, es precisamente en esa base cultural donde se construye la confianza. Y esa es una de las formas de lograrlo: podemos influir de manera significativa en el aprendizaje cuando hacemos que la formación sea relevante.
Solo alrededor de un tercio de los responsables dedican tiempo al análisis predictivo, que tiene el potencial de predecir e incluso prevenir las lesiones. Y las organizaciones disponen de una gran cantidad de datos valiosos sin aprovecharlos al máximo para desarrollar estrategias de prevención. ¿Estás observando un cambio en la forma en que las empresas están empezando a utilizar sus datos sobre el terreno, Lori?
Lori: Por supuesto. Y estoy de acuerdo contigo, estamos dejando pasar muchas oportunidades con los datos. Mucha gente sigue utilizando los datos de seguridad como si fueran un retrovisor, mirando hacia atrás a los informes de incidentes, los casos registrables, las causas raíz y las conclusiones. ¡Y todo eso es realmente importante! Pero todo ello ocurre a posteriori.
Creo que el cambio que estamos observando con el uso de la inteligencia artificial y las tendencias sólidas en materia de datos es la capacidad de detectar el riesgo a medida que se va gestando, en lugar de cuando ya ha dado lugar a un resultado desafortunado. Lo que realmente importa no es solo la recopilación de datos, sino garantizar que estos sean visibles y utilizables, no solo para los directivos, sino también para los trabajadores y supervisores en tiempo real. Y eso les permite tomar medidas antes de que el riesgo se agrave.
¿Cuáles son las principales conclusiones que extraes de este estudio?
Lori: La seguridad en el lugar de trabajo está pasando de ser una mera cuestión de cumplimiento normativo a formar parte del sistema operativo básico. Los líderes saben que la seguridad es importante, pero los resultados no están a la altura del esfuerzo y la inversión realizados. La brecha entre los protocolos y los comportamientos sigue siendo muy real, y la oportunidad de avanzar pasa por tratar la seguridad como ese sistema operativo básico que hay que cultivar y cuidar.
Gracias por tu tiempo, Lori.